**Poderosa Oración a San Benito para una Protección Completa y Perpetua**
Oh glorioso y bendito San Benito, humilde siervo de Dios y poderoso guerrero contra las fuerzas de las tinieblas, me presento ante ti con un corazón lleno de fe y profunda reverencia.
Tú, que fuiste un faro de luz en la oscuridad del mundo, un modelo de virtud y un instrumento de la divina gracia, te invoco hoy como mi protector y defensor celestial.
Reconozco tu poderosa intercesión y tu inquebrantable lealtad a la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, por lo que confiadamente elevo mi voz hacia ti en este momento.
San Benito, padre amoroso y abad sabio, tú que en tu vida terrestre demostraste un dominio absoluto sobre las asechanzas del maligno, te suplico que extiendas tu manto de protección sobre mi ser integral:
sobre mi alma, para que permanezca pura y fiel a Dios;
sobre mi mente, para que sea guardada de pensamientos impuros y confusiones diabólicas;
sobre mi cuerpo, para que sea preservado de todo accidente, enfermedad y agresión física.
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Te ruego que, con el poder de la Santa Cruz que tanto honraste, formes un escudo invencible a mi alrededor, impenetrable a toda influencia maligna, maleficio, hechicería, brujería, envidia y mal de ojo.
Oh santo patrón de los que necesitan protección, consagro a tu cuidado especial mi hogar y mi familia.
Te pido que bendigas cada rincón de esta morada, cada puerta y ventana, para que se conviertan en límites infranqueables para todo espíritu inmundo, toda sombra de maldad y toda energía negativa.
Que tu santa medalla, signo de salvación y victoria, sea como un sello divino sobre las entradas de mi casa, repeliendo todo mal y atrayendo las bendiciones del cielo.
Protege a cada miembro de mi familia: guárdalos en sus caminos diarios, en sus trabajos y estudios, en sus trayectos y en sus momentos de descanso.
Presérvalos de accidentes, asaltos, desastres naturales y de toda intención dañina por parte de los hombres.
San Benito, defensor contra el mal, libérame específicamente de todo lazo de opresión espiritual, de toda atadura generacional, de todo pacto inconsciente y de toda presencia oscura que pueda estar afectando mi vida.
Corta con la espada espiritual de tu autoridad toda cadena de adicción, depresión, ansiedad y desesperación que el enemigo haya intentado colocar sobre mí.
Llena el espacio a mi alrededor con la luz de Cristo, de manera que solo paz, amor y armonía puedan habitar aquí.
Protege mis bienes, mi sustento y mi patrimonio de todo robo, fraude, pérdida y destrucción.
En el nombre de la Preciosa Sangre de Jesucristo y por el poder de la Cruz de tu devoción, le ordeno a todo espíritu maligno, a toda potestad de las tinieblas y a toda fuerza contraria a la voluntad de Dios: ¡Aléjense de mí, de mi familia y de mi hogar! .
San Benito, con la autoridad que Dios te ha conferido, reprímelos, confúndelos y ahúyentalos para siempre, para que nunca más puedan perturbarnos.
Yo te prometo, oh bendito san Benito, vivir una vida de mayor fidelidad a Dios, evitando el pecado y todo lo que me aleje de Su gracia.
Me comprometo a honrarte y a hacer conocer tu poderosa intercesión. Confío plenamente en que, así como protegiste a tus monjes de todo peligro visible e invisible, hoy me protegerás a mí y a todos los míos.
Te doy las gracias por tu constante protección y por las gracias que, por tu intercesión, recibiré.
Que esta oración, unida a los méritos de la Pasión de Cristo, sea una fortaleza a mi alrededor y un perfume de alabanza que ascienda hasta el trono de Dios.
*Crux Sancti Patris Benedicti*
*Crux Sacra Sit Mihi Lux*
*Non Draco Sit Mihi Dux*
*Vade Retro Satana*
*Numquam Suade Mihi Vana*
*Sunt Mala Quae Libas*
*Ipse Venena Bibas*
Amén.
* Para una protección profunda, se recomienda rezar esta oración diariamente, con fe sincera.
* Puede rezarse mientras se sostiene o visualiza la Medalla de San Benito.
* Es poderoso bendecir el hogar y a los miembros de la familia con agua bendita después de recitarla.
* Esta oración es un sacramental, no un amuleto. Su poder proviene de la fe en Dios y en la intercesión de sus santos, por lo que debe acompañarse de una vida de gracia y recepción de los sacramentos.

