A una Hermana Bernardina se le mostró en espíritu la gran desolación causada por el demonio en todo el mundo, y al mismo tiempo escuchó a la Santísima Virgen decirle que era verdad, el infierno se había desatado sobre la tierra; y que había llegado el tiempo de rezarle como Reina de los Ángeles y pedirle la ayuda de las legiones celestiales para luchar contra estos enemigos mortales de Dios y de los hombres.
“Pero mi buena Madre”, respondió ella, “tú que eres tan amable, ¿no podrías enviarlos sin que te lo pidamos?” “No”, respondió Nuestra Señora, “porque la oración es una de las condiciones requeridas por Dios mismo para obtener favores”. Entonces la Santísima Virgen comunicó la siguiente oración, rogándole a la Hermana que la imprimiera y distribuyera:
¡Agosta Reina del Cielo! ¡Señora soberana de los ángeles! Tú que desde el principio recibiste de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de Satanás, te suplicamos humildemente que envíes tus santas legiones, para que, bajo tu mando y con tu poder, persigan a los malos espíritus, los encuentren en por todos lados, resistid sus audaces ataques y conducidlos de aquí al abismo de la aflicción eterna. Amén.
La Oración de Nuestra Señora, Reina de los Ángeles contra los Demonios es una hermosa oración de protección y una invocación de confianza en el poder de la Virgen María.
Esta oración fue compuesta por el Papa San Pío V en 1568, y se basa en las letanías de Loreto.
Esta poderosa y esperanzadora oración implora a la Virgen María que nos proteja contra los poderes de las tinieblas y del mal, y se dirige a la Reina del Cielo y de la Tierra, que domina el reino de los ángeles. La oración comienza recordándonos que la Virgen está siempre cerca, “siempre dispuesta y atenta para ayudarnos en las tribulaciones”.
Luego procede a invocar el poder de la Virgen María para que nos mantenga a salvo de “todas las asechanzas hostiles del demonio”, y para que “ahuyente y aleje de nosotros toda clase de maldad, violencia y perversidad”.
Además, la oración pide a la Virgen que nos mantenga “libres de todo mal pensamiento y tentación, nos preserve siempre de todo peligro y peligro de muerte súbita.
” Finalmente, la oración concluye pidiendo humildemente a la Virgen que interceda por nosotros ante Dios y asegure que
“nuestra alma, en la hora de su disolución, no sea consignada al tormento eterno.”
La Oración de Nuestra Señora, Reina de los Ángeles contra los Demonios es un poderoso y edificante recordatorio de nuestra confianza en la Virgen María y en su poder protector.
Es una hermosa manera de comunicarnos con lo divino y nos ofrece consuelo y esperanza en tiempos de oscuridad e incertidumbre.