Padre celestial, tu infinito amor por nosotros ha elegido a un bendito ángel del cielo y lo ha designado para que sea nuestro dulce compañia,guía en esta peregrinación terrenal.
Acepta nuestra gratitud por tan gran bendición. Haz que experimentemos la ayuda de nuestro santo patrón en todas nuestras necesidades. Y tú, santo y amoroso ángel y guía, vela por nosotros con toda la ternura de tu corazón de ángel.
Guárdanos siempre en el camino que lleva al cielo, y no dejes de rezar por nosotros hasta que hayamos alcanzado nuestro destino final: la salvación eterna.
Entonces te amaremos por toda la eternidad. Te alabaremos y glorificaremos constantemente por todo el bien que has hecho por nosotros mientras estábamos aquí en la tierra en nuestro dulce caminar. Sobre todo, sé un protector fiel y vigilante de nuestros hijos.
Ocupa nuestro lugar y nos proporciona lo que nos falta por debilidad humana, miopía o negligencia pecaminosa. Alivia, oh perfecto siervo de Dios, nuestra pesada tarea. Guía a nuestros hijos para que se parezcan a Jesús, lo imiten fielmente y perseveren hasta alcanzar la vida eterna. Amén.
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mejor amigo en mi soledad,
no me desampares ni de noche ni de día,
hasta que me pongas en paz.
Con estas palabras comienza una hermosa canción que nos recuerda que siempre contamos con alguien especial que nos acompaña en todo momento.
El ángel de la guarda es una figura presente en muchas culturas y religiones, y se encarga de protegernos y guiarnos en nuestro camino.
Aunque no podamos verlo, siempre está ahí, velando por nosotros y cuidando de nuestra alma.
Es por eso que es importante recordar su presencia y agradecerle por todo lo que hace por nosotros.
Así que, no importa cuán difícil sea la situación por la que estemos pasando, siempre podemos encontrar consuelo en la dulce compañía de nuestro ángel de la guarda.
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Mensajeros celestiales de protección y amor, los Ángeles de la Guarda han sido considerados durante mucho tiempo como una dulce fuente de consuelo y compañía a lo largo de la historia.
Mucho antes de los tiempos modernos, culturas antiguas como la egipcia, la griega y la romana creían en la presencia de los Ángeles de la Guarda.
Según su mitología, estos seres especiales eran enviados desde los cielos para velar por cada uno de nosotros y guiarnos por el camino de nuestras vidas.
Hoy en día, los Ángeles de la Guarda siguen siendo una creencia común en muchas culturas.
Podemos sentirnos reconfortados cuando los tiempos son difíciles, ya que se cree que nuestros Ángeles de la Guarda estarán ahí para ayudarnos a lo largo de nuestros caminos.
La gente suele acudir a sus Ángeles de la Guarda en momentos de necesidad, rogándoles que les guíen, les den fuerza y les protejan de cualquier daño.
Aunque nuestros Ángeles de la Guarda no pueden aparecérsenos físicamente, podemos sentir su amor incondicional y su consuelo. Se dice que podemos conectar con nuestros Ángeles de la Guarda a nivel espiritual, a través de la meditación o la oración.
También podemos escuchar nuestra intuición o prestar atención a señales en nuestra vida cotidiana que pueden ser un indicio de la presencia de nuestros Ángeles.
Independientemente de nuestra fe, religión o creencias, los Ángeles de la Guarda pueden ser una fuente de amor, luz y compasión.
Un dulce compañero que está ahí para vigilarnos de cerca hasta el día en que nos encontremos en el Cielo.