Mi buen Ángel, Tú vienes del cielo; Dios te ha enviado para que me cuides. Oh, ampárame bajo tus alas. Ilumina mi camino, dirige mis pasos.
No me dejes, quédate muy cerca de mí y defiéndeme del espíritu del mal. Pero sobre todo ven en mi ayuda en la última lucha de mi vida.
Entrega mi alma para que contigo alabe, ame y contemple la bondad de Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Los Ángeles de la Guarda son seres celestiales enviados a la Tierra para guiarnos a lo largo de nuestra vida, especialmente en momentos de necesidad.
Aunque a menudo se les pasa por alto, desempeñan un papel importante y pueden ayudarnos de muchas maneras.
Para los adultos en particular, los Ángeles de la Guarda son una fuente de fortaleza y consuelo.
Esto es especialmente cierto cuando uno se enfrenta a una situación difícil, una enfermedad que pone en peligro la vida o una crisis financiera repentina.
Como un rayo de esperanza y de luz, estos guías espirituales pueden proporcionarnos valor y fe para afrontar cualquier desafío.
Por ello, ofrecemos esta oración para todos los adultos, en agradecimiento por el don de los Ángeles de la Guarda.
Que ayude a todos a reconocer la energía divina del Universo dentro de nosotros:
“Oh, benditos ángeles de lo divino, os damos las gracias por vuestra presencia y guía.
Os pedimos que nos guiéis en tiempos de prueba y nos deis perspicacia y fuerza para afrontar nuestros miedos. Inspíranos valor e ilumina nuestros caminos con gracia.
Acompáñanos, protégenos y ayúdanos a tomar decisiones sabias que honren nuestro espíritu y nuestra alma. Ayúdanos a encontrar consuelo cuando nos sintamos perdidos y guíanos hacia la seguridad cuando estemos en peligro.
Que todos los que buscamos tu protección y guía encontremos el valor y la fuerza para seguir viviendo nuestras vidas con gracia y dignidad. Amén”.
Los Ángeles de la Guarda están aquí para ayudarnos y protegernos en momentos de necesidad, y esta oración sirve para recordarnos que, con fe y confianza, podemos tener el valor de afrontar lo que la vida nos depare.
Que todos los adultos encuentren fuerza y paz en el poder de esta oración.